cómo-conservar-el-queso-en-óptimas-condiciones

Seguro que alguna vez te has preguntado cómo puedes conservar el queso para que su sabor se mantenga intacto. Igualmente, también habrás dudado sobre si es mejor mantenerlo a temperatura ambiente o en el interior de la nevera.

En función del tipo de queso del que se trate, deberemos mantenerlo de una forma u otra. Siempre atendiendo a sus características. Por ejemplo, en el caso del queso majorero que procede de la leche de cabra, no necesitarás ser tan estricto en sus labores de conservación. Es más fuerte ante los cambios de temperatura y se mantiene en buenas condiciones casi en cualquier tipo de ambiente.

Desde este post, queremos mostrarte algunos consejos para que aproveches mejor los mejores quesos.

Factores a tener en cuenta

Para disfrutar de todo el sabor del queso por más tiempo deberías secundar estas recomendaciones:

Observar la composición del queso

Para aquellos quesos de mayor curación la temperatura ideal oscila entre los 8 y los 12 grados. En el caso de los quesos blandos, no es aconsejable conservarlos en un lugar que supere los 8 grados. Los quesos frescos al no estar fermentados no son tan resistentes a las temperaturas medias y siempre es recomendable conservarlos a < 5ºC.

Mantener dentro de la quesera.

Solo deberás hacerlo en el caso de los quesos curados. Podrás introducirlos en una quesera de cristal, colocarla en un lugar relativamente fresco y así, preservar todo su sabor. La temperatura ambiente conseguirá que el queso libere más grasa, hecho que, a su vez, lo dotará de una especial protección.

Posicionamiento en el frigorífico.

Hoy en día, prácticamente todas las neveras poseen una zona para las verduras a modo de cajones. Dichos cajones son el emplazamiento perfecto para depositar los quesos. Su temperatura no es del todo fría, por lo que su conservación durante varios días será efectiva.

Prestar atención al envolverlo

Te aconsejamos que retires el plástico con el que suele venir y lo introduzcas en un táper hermético. Si no dispones de dichos recipientes también podrás envolverlo en papel film. Por sus características se adhiere mucho mejor al queso. De esta manera, el contacto con el aire será inexistente y su conservación más prolongada.

Humedad del queso

Como comentamos antes, cada tipo de queso requiere de un cuidado diferente para su conversación. Por su especial vulnerabilidad, haremos hincapié en el queso mohoso como es el caso del roquefort o del queso azul. Un buen truco para que perdure en tu nevera el tiempo que desees es envolverlo en un paño húmedo. El contacto con él hará que no se reseque, manteniendo así intactas todas sus propiedades.

Diferentes tiempos de conservación

Lo que funciona con un queso concreto no tiene por qué dar el mismo resultado con otro distinto. Volvemos a lo ya dicho: cada tipo de queso reclama un cuidado. Por lo general, si haces bien las cosas, una pieza de queso se puede mantener en perfecto estado en el frigorífico durante un largo período de tiempo. Salvo los quesos de tortas, que deben ser consumidos lo antes posible, los de cabra, como el queso majorero, o los de oveja, se pueden conservar durante varios meses.

Congelar el queso. ¿Sí o no? 

Aunque hay diferentes opiniones en los matices, parece que los entendidos coinciden en que el queso, en general, se puede congelar. ¿Qué podrás notar cuando consumas un queso que ha estado congelado? La diferencia la hallarás en el sabor. A temperaturas inferiores a 0 grados, los quesos tienden a perder un poco su aroma, así como la personalidad de su sabor original. El queso majorero es recomendable no congelarlo porque se cristaliza y su estructura se rompe y se raja. Y, organolépticamente, se puede apreciar una textura seca y granulosa no característica.

En definitiva, si pones en práctica todos estos consejos, lograrás conservar el queso en perfecto estado por más tiempo. Así, evitarás tener que deshacerte de aquellos quesos que se han puesto malos y que tanto te gustan.